El PSOE solicitó ayer a Angela Vallina que dimita como alcaldesa de Castrillón. Lo hace con rodeos, y con la “boca pequeña”: “Teniendo en cuenta los tiempos que corren y que desde el PSOE estamos intentando proteger el descalabro económico al que nos está llevando la situación económica actual, lo más ético sería que dejara el gobierno municipal en manos de alguien de su partido que tenga más capacidad negociadora e integradora y que por sistema no rompa la unidad de la izquierda con el único objetivo de distraer de la nefasta gestión de gobierno que está desarrollando”, afirman los socialistas castrillonenses en una carta firmada por María Jesús Rossell, concejala y presidenta de la comisión gestora local.

El telón de fondo es la sentencia que obliga al Ayuntamiento a indemnizar con medio millón de euros a un empresario local por paralizarle ilegalmente las obras de construcción de un edificio de oficinas en Piedras Blancas. El PSOE advirtió a la alcaldesa que “si no cambia de actitud” le retiraría los apoyos que le presta puntualmente “para favorecer la gobernabilidad del concejo y sin pedir nada a cambio”, y Vallina respondió que se trataba de un “chantaje impresentable”, al tiempo que recordó que la decisión de retirar la licencia, que dio paso al proceso judicial, “la adoptó la comisión de gobierno, en la que también estaban los concejales socialistas, que dieron su visto bueno”.

El PSOE pide ahora a Vallina “que no escupa la mano que le da de comer”, actitud que a su juicio “sólo favorece a la derecha, que se frota las manos cada vez que ve un resquicio por el que atacar a las políticas de izquierda”.