El Principado de Asturias medirá los niveles de mercurio en el aire en el entorno de Asturiana de Zinc (AZSA). Así lo anunció ayer la consejería de Fomento, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente.

El análisis comenzará a partir del 12 de febrero y se alargará durante un mes. La recogida de muestras será de forma constante, durante las veinticuatro horas del día. De esta manera, se podrá conocer si existen niveles de mercurio en el aire que sean peligrosos para la población.

El equipo se colocará en una de las estaciones de medición ambiental que el Principado de Asturias tiene instaladas en las inmediaciones de Asturiana de Zinc.
El mercurio no es un contaminante que se analice dentro de la vigilancia habitual de la calidad del aire. La decisión del Principado se fijó ante las sucesivas informaciones sobre el accidente laboral en AZSA y que, hasta el momento, lleva registrados 60 intoxicados por mercurio y otros metales pesados. La mayor parte de los afectados es personal de Ingeniería y Montajes del Norte (IMSA), una contrata de AZSA, pero en las últimas semanas se ha producido un goteo de pequeñas intoxicaciones en esta última.

En este contexto, a principios de enero, el Principado de Asturias contactó con la Universidad Carlos III de Madrid para solicitar un equipo de medición del mercurio en el aire al no existir en la región ningún dispositivo similar. Se trata de un medidor, propiedad de la universidad madrileña y utilizado con fines de investigación.

Finalmente, el equipo llegará a Asturias el próximo 11 de febrero para instalarlo en una de las estaciones de control de la contaminación. El día 12 aportará los primeros registros. La actividad se alargará durante un mes, hasta el 12 de marzo. De esta manera, se contará con los datos suficientes para conocer si existe un riesgo o no de contaminación por metales pesados para los vecinos de la zona.

Desde que el pasado 3 de diciembre se conociesen los primeros casos de intoxicación por mercurio y otros metales pesados, la incertidumbre no ha dejado de crecer entre los vecinos y la propia plantilla de Asturiana de Zinc.

En un primer momento, los casos parecían ceñirse al personal de la contrata Ingeniería y Montajes del Norte (IMSA), que a finales de noviembre, había trabajado en la sustitución de las tuberías de los intercambiadores en la planta de tostación en Asturiana 4, la planta más grande y moderna de AZSA.

En un primer momento, desde la dirección de Asturiana de Zinc se expresó ante el comité de empresa un compromiso de conocer las causas de la contaminación.
Sin embargo, después de esas primeras reuniones, la información no volvió a fluir. De forma paralela, se incrementaba el número de afectados y se extendía al personal propio de Asturiana de Zinc, si bien con niveles muy inferiores a los trabajadores de IMSA.

En la actualidad, según los datos de la Dirección General de Salud Pública existen al menos 60 trabajadores intoxicados con diferentes índices. Durante los dos próximos años, se les realizará un seguimiento específico desde el servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Central de Asturias.

En los últimos días, el goteo de casos y la falta de información ha incrementado la incertidumbre en la población, especialmente los vecinos próximos a Asturiana de Zinc. De hecho, el pasado martes, la alcaldesa de Castrillón, Angela Vallina, reclamaba al Principado de Asturias que se realizasen controles para asegurar que no existe ningún riesgo de contaminación para la población.