Ya han pasado seis meses del nuevo gobierno autonómico, seis meses de parón de detención en el tiempo, de no mover nada, de dejar la región en un letargo invernal, al igual de la hibernación de nuestra fauna ibérica. Mucho universitario y tecnócrata en el gobierno, pero mucho inexperto político y me consta que con mucha desconfianza en el proceder de las Consejerías, o será que el funcionamiento del gobierno depende y está supeditado a la visión del jefe, al
mejor estilo despótico?
Ahora con un proyecto de presupuesto autonómico frustrado, qué nos queda a los asturianinos? Asturianinos que no hemos sabido votar, si de veras se quería un cambio ideológico de gobierno, la solución no pasaba por la cerrazón de dar confianza a un salvapatrias caduco y temporal, por mucho que fastidiase la cerrazón y el fuerte pegamento al puesto de los rancios elefantes del PP.
Al gobierno central no le importa lo más mínimo esta autonomía, escaso electorado, cómo es posible sino que nombrase delegado del gobierno al
Gabino? Cuando las relaciones del mismo con Cascos adolecen de odio, rencor,
aborrecimiento y aversión al igual que el comportamiento infantil. Los políticos, posiblemente debido a creerse en funciones de superioridad al resto de humanos por su condición de mando, son personas que con frecuencia acentúan los sentimientos más primarios, cómo puede entonces haber un acercamiento entre FORO y PP para sacar adelante unos presupuestos que pongan en marcha esta tierrina? ¿Qué tiene en la azotea Rajoy cuando piensa en Asturias? Bueno, lo
cierto es que no piensa en este trocito de país que poca capacidad electoral tiene
para inclinar ninguna balanza.
Posibles vías a recorrer a partir de aquí: moción de censura, adelanto electoral, poco viables ambas soluciones; llegar acuerdos con el PP, poco viable en este momento y con este escenario de personajes; prórroga presupuestaria del gabinete anterior, posiblemente, pero atendiendo a los recortes impuestos por el ejecutivo nacional ¡Qué gris oscuro o negro se presenta nuestro horizonte! ¿Aprenderemos con ello los asturianos a reflexionar en frío antes de meter el papelín sepia en la caja transparente, ya que a todos nos importará, digo yo, el futuro de este trocito de paraíso natural? Bueno nos quedarían las manzanas del paraíso, ALGO ES ALGO!

