El trabajador español en la actualidad y por ende los sindicatos están acojonaos con la que está cayendo, ele. La campaña propagandística y la
cura en salud de los gobernantes, también actuales, es brutal y crea un campo envolvente de negatividad: no hay dinero, no hay fondos, no hay inversión, no se puede frenar el nº de parados, no se rebaja el déficit, no se confluye con Europa, no disminuye la prima de riesgo y, por consiguiente, el trabajador no puede continuar con igual salario, no puede seguir pagando tan pocos impuestos, no puede seguir con la misma jornada laboral, no puede seguir trabajando tan poco y tan mal, no se puede mantener la edad de jubilación ( la seguridad social no aguanta más), no se puede continuar con el despilfarro de la sanidad pública, no se puede invertir en investigación (qué es eso de investigadores vagueando mano sobre mano a la espera de un día de pensamiento fructífero), no se puede aplicar la medicina preventiva (aguanta mientras puedas), no se sostiene el gasto hospitalario (que ya no puedes más y tu salud se resquebrajó, nada de cirugía ni medicina paliativa, muérete que pa eso naciste, ya no eres útil) … y si
todavía te queda humor para hacer un hijo (con el permiso del obispo de Córdoba) debes educarlo y formarlo en la enseñanza privada para ser competitivo (aunque te lo quites de comer), para volcarse en el trabajo y la productividad, para rendir al 120 % ya sea en el trabajo intelectual o manual, para hacer suyo el
axioma “vive única y exclusivamente para el trabajo”.
Mientras la inversión de las multinacionales acapara mayores dividendos y especula donde y cuando invertir (nos mudamos, aquí los trabajadores han estirado mucho el pescuezo), vámonos a otras latitudes (previa campaña de mentalización “son países emergentes”), allí donde el trabajador viene de la penuria y la miseria y un pequeño salario es un gran avance.
Es la sociedad del capital que se implanta en todo el planeta y que, tal parece de forma irremediable, alcanza más y mayor fuerza cada día, arrastrándonos hacia la concepción de la persona como esencia única y exclusivamente productora de
beneficios (beneficios para unos pocos).
ELE, SEGÚN EL PANORAMA, EL TRABAJADOR DE ASTURIANA DE ZINC DEBERÍA
ESTAR AGRADECIDO INFINITAMENTE DE QUE XSTRATA ZINC, UNIDAD DE NEGOCIO, LO MANTENGA AÚN EN SU NÓMINA. 