Noticia de La Nueva España

Un estudio arquitectónico sobre el origen del castillete de la mina de Arnao concluye que la construcción primitiva era mucho más simple que la actual, ya que se trataba de una torreta de madera al aire libre. El primer pozo vertical de Asturias se puso en marcha en 1834 y los complementos arquitectónicos fueron introduciéndose paulatinamente hasta llegar a 1903, cuando se cubrió de cinc el tejado. De esa época data también el revestimiento de las fachadas del castillete con escamado de chapa de cinc, coincidiendo las mejoras con la incorporación a la Real Compañía Asturiana de Minas (RCAM) del arquitecto Tomás Acha Zulueta, autor también del proyecto de las escuelas del Ave María.

La RCAM, que explotaba la mina, puso en funcionamiento en 1855 la fábrica de cinc de Arnao. De esas instalaciones fabriles salió el elemento que se utilizó para cubrir el castillete, así como otras edificaciones posteriores de la compañía como La Casona de Arnao, vivienda de residencia de los directores de la empresa. Guillermo Laine, director de Sadim, la empresa del Grupo Hunosa que gestiona el Museo de la Mina de Arnao, e Iván Muñiz, director cultural de la infraestructura turística, se han propuesto ampliar los referentes históricos para que los visitantes tengan las mayores datos posibles de lo que ven en su recorrido por la mina.

“El castillete original de mediados del siglo XIX estaba a la intemperie, era una simple construcción de madera a la que le caía directamente el agua de la lluvia y también a los mineros que desde él accedían a las galerías. En 1903, la RCAM cubrió de cinc el tejado y fue introduciendo mejoras como las construcciones adyacentes de ladrillo”, señala Iván Muñiz.

El experto apunta que el estudio en el que colabora permitirá también datar mejor la construcción primitiva del castillete y las ampliaciones y mejoras que se fueron realizando a través de los años. “La evolución arquitectónica del castillete a lo largo del tiempo es profunda. Podemos concluir que la edificación tiene influencias de varias épocas”, afirma. “También estamos estudiando la procedencia de los ladrillos que se utilizaron para algunas ampliaciones del castille a finales del XIX o principios del XX. Es importante saber su procedencia porque creemos que no proceden de la RCAM”, añade Iván Muñiz.

El Principado declaró Bien de Interés Cultural (BIC) el castillete de la mina de Arnao hace tres años. “El castillete de la mina de Arnao constituye un icono de la industrialización asturiana y un símbolo de la misma. Se trata del primer pozo vertical de Asturias que sirvió para explotar una mina de carbón submarina desde mediados del siglo XIX hasta comienzos del XX”, justificaba Cultura en la declaración de BIC. El Principado ya había incluido en 2007 el castillete y otros elementos del conjunto histórico industrial de Arnao en el Inventario del Patrimonio Cultural de Asturias.

El director cultural del Museo de la Mina de Arnao está estudiando también la evolución del antiguo Casino de la RCAM, espacio en el que actualmente se ubica el centro de interpretación de la mina. El casino lo construyó la RCAM a principios del siglo XX como lugar de diversión de los obreros de la fábrica. Estuvo abierto hasta el inicio de la década de los sesenta del pasado siglo. En la década de los ochenta se abrió como restaurante y se cerró definitivamente a finales del siglo pasado. “El local fue habilitado como casino a principios del siglo XX cuando se cerró la mina y funcionaba la fábrica de cinc. Cuando aún estaba en marcha la extracción del carbón el local acogió la fragua y la ferrería. Estamos estudiando la evolución del casino para ampliar los conocimientos del conjunto minero y poder trasmitírselos a los visitantes”, concluyó Iván Muñiz.

Las primeras referencias históricas a un yacimiento de carbón en Arnao datan del siglo XVI aunque no fue hasta la llegada de la RCAM en 1833 cuando comenzó la explotación. La empresa la fundaron los empresarios españoles Joaquín María Ferrer Cafranga y Felipe Riera Rosés y el banquero belga Nicolás Maximilen Lesoinne.

La RCAM fue la primera empresa española en utilizar explosivos para el arranque del carbón como técnica industrial y en instalar raíles en el interior de las galerías, aunque no se conservan restos de las vías. La mina se cerró en 1915 por una grave filtración de agua de mar que inundó fatalmente las galerías.